19 oct. 2016

7 consejos para no mojarse en senderismo

El senderismo en otoño nos reserva grandes sorpresas y sería una pena no disfrutarlo
por miedo a mojarse con la lluvia. Por tanto, más vale ir bien equipado para poder afrontar
cualquier clima y recorrer senderos prácticamente vacíos.
Ten en cuenta, eso sí, que la primera precaución necesaria no es otra que consultar
el parte meteorológico.
Secarse después de un aguacero es una cosa, pero caminar bajo una lluvia incesante
sin visibilidad es otra bien distinta. Quechua te recomienda encarecidamente que no
salgas de excursión, ¡si no puedes ver más allá de tus pies!
1/ Recuerda llevar prendas que te ofrezcan una protección suficiente para la lluvia.
Chaqueta y sobrepantalón impermeables son imprescindibles. Suelen ser ligeros y muy
fáciles de llevar en la mochila.
Algunos sobrepantalones hasta llevan cremalleras por la pantorrilla para poder vestirlos
incluso con las botas puestas.
2/ Equípate con calzado impermeable, porque caminar con los pies mojados no es
nada agradable y puede favorecer los roces, que son muy molestos. Así pues, ponte
unas botas resistentes al agua y, si tienen varios años, puedes aplicarles un producto
impermeabilizante la víspera.
3/ Para reforzar todavía más la protección del calzado, unas polainas pueden ser
muy útiles. Como están fabricadas con tejido impermeable, cubrirán y protegerán las
botas.
4/ No te olvides del paraguas, pero mejor si es ligero y compacto. Puede parecer
extraño, pero un paraguas no deja de ser un buen complemento únicamente en caso
de chaparrón. Eso sí, más vale no usarlo si se avecina tormenta.
5/ Invierte en ropa técnica, cálida y transpirable. Es importante que la ropa que uses
debajo de la chaqueta impermeable evacue correctamente la humedad corporal.
En caso contrario, corres el riesgo de empaparte… por culpa del sudor.
6/ Protege la mochila. No mojarse es fundamental, pero si la ropa para cambiarse
que llevas en la mochila acaba mojada, todo el esfuerzo habrá sido en vano. Cubrir
la mochila con una funda impermeable puede ser una buena opción, pero no siempre
es suficiente. Lo idóneo es envolver tus enseres que van en la mochila con un plástico
para que nada se moje, aunque la funda de la mochila acabe por mojarse.
7/ Utiliza una protección estanca para tus objetos de valor. Mapa, cámara de fotos,
documentación y teléfono deberán estar bien protegidos. Lo mejor es llevar unas fundas
estancas que protegen de la humedad incluso después de una corta inmersión.
Una para el mapa, para poder consultarlo incluso bajo la lluvia, y otra para los
demás enseres que lleves dentro de la mochila.


Por supuesto, aunque no proteja de la lluvia, recuerda llevar una o varias linternas
frontales o adaptables a diferentes soportes para que te vean incluso de lejos.
Ahora ya tienes todo listo para afrontar la lluvia de otoño, tanto si es para un paseo
corto como para pasar el fin de semana en vivaque.





4 oct. 2016



Senderismo y excursionismo: ¿Cómo atarse bien las botas?
Si lo tuyo es hacer senderismo, excursionismo o montañismo, y explorar nuevos horizontes tal vez jamás pisados por el hombre, sabrás que lo más importante antes de dar tu primer paso es el calzado.


El calzado ajustado adecuadamente es indispensable en senderismo.
Haciendo el lazo
Todo listo, ya has ajustado todo tan bien que más que unas botas parece que lleves unas zapatillas de estar por casa, y claro, quieres que ese confort te dure toda la ruta: tendrás que hacer un lazo “indestructible” para que no se te afloje en toda la ruta.
Para aprender a hacer el lazo perfecto te dejo un vídeo, así sólo tendrás que ponerte las botas
  

Ajustando la fijación de la caña de la bota en ascenso o descenso.
Es posible que hayas ajustado las botas tan bien que ni las notes cuando caminas en llano, pero la cosa cambia cuando nuestro pie vascula y necesitamos  adaptarnos al terreno.


Zona de ajuste en subida. Ilustración: Manil Raga  Como norma general, cuando te enfrentes a una fuertependiente en ascenso tendrás que liberar la presión de la caña para que el tobillo tenga algo más de juego y no te destroces la espinilla o la parte alta del empeine con la bota. .



Cuando inicies un descenso pronunciado tendrás que hacer lo contrario, y apretar un poco más la lazada y darle más presión al empeine para que tu pie no resbale dentro de la bota. Si no haces esto correctamente es muy probable que vivas en tus carnes el desagradable efecto “uña negra“.
No solo se te pondrán negras por haberlas machacado (con lo que no podrás presumir de dedos este verano y tendrás que dejar las sandalias en el armario), sino que además es probable que se te caigan. Si esto te pasa lo mejor es que te acerques a visitar al podólogo.
Es importante que ajustar la tensión de los cordones en función del terreno por el que caminamos. Si vas a moverte o descender por terreno pedregoso o una zona rocosa es conveniente que aumentes la presión en la caña de la bota y evitar posibles torceduras. Recuerda que es la caña de la bota la encargada de protegernos de las torceduras laterales del tobillo y de los impactos con piedras y otros obstáculos en el mismo.
Ahora que ya sabes atarte las botas sólo falta que pongas en práctica lo aprendido. ¿Te vienes a caminar con nosotros?